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como sabemos, todos somos diferentes a los demás, únicos en nuestra especie. Pero hay quienes son todavía un poco más diferentes de los demás (o somos). Aquellos que no se sienten comprendidos en su hipersensibilidad esencial y a los que sufren mucho por los otros.
Los que constantemente buscan un "sentido trasecendente" de la Vida y preguntándose constantemente si algún día encontrarán esta respuesta. Los que no buscan o no se desviven por un éxito profesional, si no por "estar bien en el mundo" de una manera distinta, con valores personales más humanistas, más éticos, y que sienten que no encajan con ciertos valores socio-culturales de hoy y que piensan que muchos son mediocres, por estar desviados de lo verdaderamente importante.
Los que muchas veces se sienten incomprendidos y eligen la soledad para no ser recriminados. Muchos vibran emocionalmente y con intensidad, con todo lo que les rodea, sintiéndose vulnerables ante máscaras y corazas, que la gran mayoría de las personas usa, para esconder sus emociones. Siendo niños fueron curiosos, profundos, con ansias de compreder muchas cosas a pesar de su corta edad. Aquellos que les gustaba investigar o desarmar todo para saber que contenía su interior....
Los que caminan a tras mano del mundo, sin preocuparse de la moda, y no hay caso...insisten en ser veraces, en pedir "por favor", (curiosa costumbre en extinsión) o decir "gracias"...Personas raras...sin complejos en mostrar sus errores, sus heridas y miserias sin lucrar con ellas
Rara gente! que se obstinan en tener pensamiento propio, en comprar sólo lo que necesitan y no lo que vende la TV. Prefieren equivocarse por cuenta propia que acertar por cuenta ajena. Devuelven lo que han pedido prestado, cumplen lo que han prometido, y dicen (cuando alguien, por casualidad, les escucha) que aún creen en la especie Humana... Quién los entiende?...
Una vez lastimados, en vez de redoblar sus defensas y quedarse en sitio seguro (encerrados en casa, o en lugares ruidosos o al menos en sus cabezas, a pecho cerrado), deciden tozudamente aprender del asunto, y eligen sentir hondo en vez de resentirse. Juntan sus pedazos, y retornan a la Vida, como dicen los sufis:
"con el pecho abierto, aún en medio del infierno".
Prefieren permanecer así: indefendidos (aunque no indefensos, sino ahora dispuestos, con inteligencia, a no permitir que el otro les dañe o abuse de ellos).
Muchos dicen que han de ser tontos. De hecho, a veces les reprochan, de modo grosero o más formalmente: "Disculpe: ¿Es Ud. un tonto?". Y a veces, apenados, ellos mismos creen que la respuesta es "SÍ!", autoinculpándose con dolor. Si su propia respuesta (la tuya, el que lee) es "SÍ!", por favor, no te sientas mal: NO ESTÁS SOLO.
Ese modo "tonto" de vivir ha sido la elección de muchos, a lo largo de la historia de la Humanidad. En el mito del Grial, el santo "tonto" es el ingenuo Parsifal, quien finalmente encontrará el Grial y será coronado Rey (símbolo de la asunción del propio Ser).
Renunciar a ser "el ganador", "el avivado", "el más astuto que el resto"... Sin coraza, sin cáscara, sin máscara. Entregado y verdadero. En el Taoísmo se dice de alguien así: "El que vive el Tao (la Totalidad) es una persona sin distinciones; por su apariencia, el sabio es un tonto: sus pasos no dejan huellas."
Y así, tontos quedan, hermosamente tontos. Aunque no estén a la moda.Llamados también en Psicología como
"Inadecuados Esenciales". Y me incluyo...
Lo dijo hace mucho tiempo un tonto luminoso que se llamó Gibran Khalil Gibran*:
Eduardo Sosa ?
(psicólogo)


La tradición de regalar huevos el domingo de Pascua es una costumbre, principalmente anglosajona
Cuentan, que durante la Edad Media la abstinencia de alimentos de origen animal impuesta por la Iglesia incluía el consumo de huevos, durante toda la cuaresma. Esta prohibición se levantaba el domingo de Pascua, y entonces todos con alegría volvían a consumirlos; los niños salían al campo a recoger huevos. Las familias, los vecinos, los amigos y aún los sirvientes regalaban y recibían huevos; pero especialmente a los niños se les regalaba huevos de Pascua, que en la Edad Media eran huevos de gallina o de pato. Estos huevos, que no podían comerse desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Pascua (cuarenta y seis días), presentaban el problema de cómo conservarlos, para evitar que se echaran a perder y conservarlos frescos, se los bañaba en cera líquida. Esta práctica devino en la costumbre de colorear y decorar los huevos. Posteriormente, la Iglesia abolió la abstinencia de huevos en la dieta de los cristianos durante la cuaresma, y la cosa llegó a que en el siglo XVII, el papa Pablo V bendijera el huevo de Pascua en una oración . Así la historia, el huevo de Pascua adquirió, no solo una simbología cristiana, sino un uso entre los cristianos, que se hizo costumbre y devino en tradición, fruto de un conjunto de circunstancias sociales y religiosas. Como dato final, fue desde principios del siglo XIX, en Alemania, Francia e Italia, que los huevos de Pascua comenzaron a fabricarse de chocolate, con chucherías y regalos en su interior.
Hay diferentes versiones pero un punto en común : Los huevos de pascua, es una tradición pagana (tal vez de origen germano). Tras los siglos, ha ido adaptándose a las costumbres o intereses religiosos, convirtiéndose en algo puramente comercial, como tantas otras celebraciones.